El Cañón del Apurímac es uno de los paisajes naturales más sorprendentes de los Andes peruanos. Sus enormes paredes montañosas, sus profundos desniveles y el río que serpentea en el fondo crean un escenario donde la fuerza de la naturaleza se puede apreciar desde diferentes perspectivas.
Este impresionante territorio se extiende entre las regiones de Cusco y Apurímac y forma parte del entorno natural que acompaña a uno de los recorridos de trekking más fascinantes del Perú: la caminata hacia Choquequirao.
Visitar el Cañón del Apurímac significa descubrir un paisaje de grandes contrastes. En las partes altas encontramos montañas, pastizales y miradores naturales; mientras que, a medida que descendemos hacia el río, aparecen laderas más cálidas, vegetación adaptada a condiciones secas y caminos que atraviesan un territorio de extraordinaria belleza.
Además de su importancia paisajística, el cañón ofrece oportunidades para practicar deportes de aventura, observar aves, conocer ecosistemas andinos y comprender mejor la geografía que rodea al antiguo territorio inca de Choquequirao.
¿Dónde se encuentra el Cañón del Apurímac?
El Cañón del Apurímac se encuentra en el sur del Perú, en un territorio donde las regiones de Cusco y Apurímac comparten uno de los paisajes más impresionantes de la cordillera de los Andes.
El río Apurímac atraviesa un profundo valle formado durante largos procesos geológicos y naturales. Sus aguas recorren un paisaje de montañas escarpadas, paredes rocosas, quebradas y laderas que cambian de apariencia según la altitud.
En el entorno del cañón destacan localidades y sectores vinculados con diferentes experiencias turísticas, como San Pedro de Cachora, Capuliyoc, Huanipaca y Curahuasi. Estos lugares permiten conocer distintos miradores y puntos de acceso al paisaje.
Uno de los sectores más conocidos por los viajeros que realizan la caminata a Choquequirao es Capuliyoc, desde donde se obtiene una amplia vista del cañón y de las montañas de la cordillera de Vilcabamba.
¿Por qué es tan impresionante el Cañón del Apurímac?
La característica más llamativa del Cañón del Apurímac es su enorme desnivel. Desde las zonas elevadas, el terreno desciende progresivamente hacia el río, formando pendientes pronunciadas y paredes naturales que permiten observar la dimensión del valle.
El paisaje cambia constantemente durante el recorrido. En algunos sectores predominan las montañas abiertas y los terrenos secos; en otros, las quebradas presentan vegetación más abundante y pequeños espacios agrícolas.
El contraste entre las alturas de la cordillera y el curso del río crea diferentes ambientes naturales en un mismo territorio. Por esta razón, el cañón no debe entenderse únicamente como una gran formación geográfica, sino también como un espacio donde se relacionan el clima, la vegetación, la fauna y las actividades de las comunidades locales.
Desde determinados miradores, el visitante puede observar cómo el río se abre paso entre las montañas, formando curvas y estrechos corredores naturales que hacen de este lugar un escenario extraordinario para la fotografía y la contemplación del paisaje.
El río Apurímac: el gran protagonista del cañón
El río Apurímac es el elemento natural que da forma y personalidad al cañón. Su nombre suele interpretarse a partir de dos palabras quechuas: Apu, asociada con una divinidad o señor protector, y Rimac, relacionada con la idea de hablar. Por ello, una traducción tradicional de Apurímac es “el dios que habla” o “el gran hablador”.
Esta interpretación guarda una relación simbólica con el sonido del río. Cuando sus aguas avanzan entre rocas y paredes montañosas, producen un sonido intenso que acompaña al viajero durante buena parte del recorrido.
El Apurímac también tiene una gran importancia dentro del sistema hidrográfico peruano. Forma parte de la red de ríos que alimenta la cuenca amazónica y conecta los paisajes de los Andes con territorios de menor altitud.
Para las comunidades cercanas, el río representa mucho más que un elemento del paisaje. Su presencia está relacionada con la historia del territorio, las actividades tradicionales y las oportunidades para desarrollar experiencias de turismo de naturaleza y aventura.
El Cañón del Apurímac y su relación con Choquequirao
Uno de los aspectos más especiales del Cañón del Apurímac es su relación con el Parque Arqueológico de Choquequirao. El profundo valle forma parte del escenario natural que rodea este antiguo asentamiento inca y constituye uno de los principales desafíos de la caminata tradicional para llegar a Choquequirao.
La ruta clásica desde Cachora y Capuliyoc permite experimentar directamente la dimensión del cañón. Desde las alturas, el caminante comienza un descenso prolongado por senderos de montaña hasta aproximarse al fondo del valle, donde se encuentra el sector de Playa Rosalina, junto al río Apurímac.
Después de cruzar el río, el recorrido continúa con un ascenso exigente por la ladera opuesta, atravesando zonas de vegetación y sectores utilizados como campamentos antes de llegar a Marampata y, finalmente, a Choquequirao.
Esta experiencia permite comprender por qué la geografía del cañón ha sido tan importante para la historia y la accesibilidad de esta región. No se trata solamente de un obstáculo natural, sino de un territorio que conecta diferentes pisos ecológicos y paisajes andinos.
Para muchos viajeros, atravesar el Cañón del Apurímac es uno de los momentos más memorables del trekking a Choquequirao, porque permite apreciar de cerca la magnitud del entorno natural que rodea al complejo arqueológico.
Deportes de aventura en el río Apurímac
El Cañón del Apurímac también es conocido por las actividades de aventura que se desarrollan en determinados tramos del río. Una de las experiencias más destacadas es el canotaje o rafting, una actividad que permite recorrer el paisaje desde una perspectiva completamente diferente.
Rafting en el río Apurímac
El rafting consiste en descender por el río utilizando una balsa inflable diseñada para navegar por corrientes y rápidos. En el Apurímac existen tramos reconocidos por sus condiciones para esta actividad, con rápidos que pueden alcanzar diferentes niveles de dificultad.
El inventario turístico de MINCETUR describe recorridos de aproximadamente 55 kilómetros y rápidos de clases III, IV e incluso V en determinados sectores. Esto demuestra que se trata de una actividad que puede exigir experiencia, preparación y una adecuada organización.
No todos los tramos del río presentan las mismas condiciones. El nivel de dificultad depende del caudal, la temporada, las características del recorrido y las condiciones meteorológicas.
Por seguridad, el rafting debe realizarse con operadores especializados, guías capacitados y el equipo adecuado. Antes de contratar la actividad, es importante consultar el nivel de dificultad, la duración y las condiciones del río para la fecha elegida.
¿Por qué visitar el Cañón del Apurímac durante tu viaje a Choquequirao?
El Cañón del Apurímac es mucho más que un paisaje que se observa desde la distancia. Es una parte fundamental de la experiencia de conocer Choquequirao.
Durante la caminata, los viajeros descubren cómo cambia el entorno a medida que descienden desde las montañas hacia el río y luego ascienden por la otra ladera. Cada tramo permite observar diferentes paisajes, desde zonas de vegetación seca hasta ambientes más húmedos y verdes.
El cañón también ayuda a comprender la relación entre la geografía y la historia de los Andes. Las montañas, los caminos y los pasos naturales formaron parte de un territorio recorrido por diferentes comunidades a lo largo del tiempo.
Para quienes buscan una experiencia que combine aventura, naturaleza, paisajes y patrimonio arqueológico, visitar Choquequirao atravesando el Cañón del Apurímac es una oportunidad extraordinaria.
Descubre el Cañón del Apurímac y vive la aventura de llegar a Choquequirao
Los paisajes del Cañón del Apurímac forman parte de una de las experiencias más memorables de los Andes peruanos. Sus montañas, su río, sus miradores naturales y la diversidad de sus ecosistemas convierten este territorio en un destino especial para los amantes de la naturaleza y la aventura.
Si estás planeando conocer Choquequirao, atravesar este cañón será una oportunidad para descubrir la belleza de un entorno que va mucho más allá del destino arqueológico.








